Un caracol a la cabeza de Eddie

2016-09-30-19-14-10
Estaba fresco y no pude atraer un pato tirando caracoles

 

La noche fue acariciado con su mano la cabeza del sol

hasta taparlo con la colcha del horizonte y las nubes naranjas

en eso comenzó a rodar una piedra por el barranco

y el ruido del agua sacudió las aguas de una pareja de Biguás

A Eddie Veder lo vi gritando en la copa de una Araucaria

y con la copa en alto pienso que me vio dentro del borbollón

un pez saltó rompiendo la apacible superficie del calmo río

y pude con mi cuchillo clavarlo antes de que caiga al cauce

Con una botella de vino en la mano Eddie cantaba uuuuuuh

y corría en diferentes sentidos y ritmos junto a la orilla del río

tome un caracol que recogí junto a la soga del ancla

y con una honda apunte a su agitada melena de “free world”  ¡uh!

Una estela roja nado hasta mi bote pescador

le ofrecí un poco de vino y vimos las manchas del pasto

cantamos sobre la manera del hombre de romper equilibrios

y dejamos de ser ajenos para fundir el cielo con el canto

 

Después (si lo hubo) me alejo flotando río abajo

mientras reía sobre la casualidad.

Gabriel B. / Canción subterránea

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Los duendes escupen fluidos violetas y no trepan a las alturas de los bosques

Ka’u/Taguato resay

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Mi pequeño Ombú

 

Ka’u/Taguato resay

El hombre mareado

por el hambre y el subterráneo hedor

el hombre mareado por el hambre

o por el trago con hambre

y ese hedor.

El agua ardiente no se detiene

y con ruda aleja las penas y quejas

se detienen con el hambre sin amor

y se encuentra con sus sombras y va

perdido él se aleja/del montón

mareado que no se deja enamorar

ni de las flores ni de dios

sus errores son la culpa

y de la miseria que lo crió y va

al paso que el tiempo lo abandona

a cada hora y en cada jornal

mareado sólo con el hambre

cantando en los rincones

aquello que recuerda de las flores

de las que ya no se enamora.

El vagón no se abre frente a él

y se siente algo relajado…

vuelve a respirar bien fuerte

el hedor de un hombre mareado

la sombra se le pierde

con sus pasos desviados

de lejos al verte

madrugando en la obra

viene del monte

El Paraguay.

 

Gabriel B. / Versos para alguien más

borracho
Avivemos giles